martes, 18 de noviembre de 2008

Por fin; Teotihuacan

"No, los residentes mexicanos no pagan entrada", Cristian dio las gracias y Gaby y yo asentimos con nuestras cabezas, avanzamos los tres cómplices hacia Teotihuacan.

Finalmente, y después de dos meses de aplazamientos e inconformidades de agendas, me llevaron (fuimos) a Teotihuacan.

La verdad es que de mi casa está como a dos horas y media dado que me he de atravesar la ciudad (que no es precisamente pequeña) y luego son unos cuarenta minutos de autobús desde la central de autobuses del norte. El trayecto se nos hizo ameno, entre vendedores ambulantes, están en todas partes, y unos guitarristas ,que me pusieron las cuerdas en el oído, los cuales nos deleitaron con tres canciones, de las cuales sólo conocía la última "piel canela", y unos pesillos de recompensa. Sin darnos cuenta ya habíamos llegado.
Como un señor no pagué entrada, le dije a Cristian que hablara él y "tachán", pasé por mexicano, quién me lo iba a decir. En fin, una vez allí, pues empezamos a ver las ruinas, bueno en realidad el único de los tres que no había estado ahí era yo así, que les utilicé de guías muy vilmente.

Visitar Teotihuacan se basa simplemente en caminar y caminar y subir y bajar escaleras, es muy bonito, pero no tiene nada más, bueno un montón de vendedores ambulantes, eso sí.

Sobre la ciudad decir que tenéis un maravilloso Wikipedia en donde informaros. Pero como pincelada, Teotihuacan fue la ciudad más grande de Mesoamérica y cuya ciudad existió durante unos mil doscientos años, más o menos hasta el ochocientos después de Cristo, año arriba año abajo ya sabéis. Su vía central es la calzada de muertos que actualmente son dos kilómetros de los que en su día fueron unos veintidós o veintiséis.

Bueno, poco más que añadir. Recomendable ir a Teotihuacan para ponerse en forma, y los puestos de comida, que están a la salida, está muy rica la comida (me comí unas enchiladas verdes...).

Os dejo con la habitual.

***Mamá, hermanas y familia en general. No os asustéis de mi aspecto. Las greñas siguen ahí (lo siento), la barba al vérmela en casa en el vídeo me la arreglé y dejé de ser un andrajoso a mis ojos. Digo esto para que no os asustéis demasiado, jajajaja.



En directo desde la pirámide del sol, con voz algo extraña por mi congestión nasal y con estupideces en mi mente por la hipoxia, toda una experiencia.



Paseando y platicando por la calzada de muertos. La hipoxia persiste.


En primer plano la pirámide del sol y en segundo la pirámide de la luna, desde la pirámide de Quetzalcóatl.


Con todos ustedes y de izquierda a derecha, Tláloc el dios de la lluvia y Quetzalcóatl el dios de la dualidad y el supremo para los aztecas.

Descansando con la calma en el segundo nivel de la pirámide del sol. Con un airecito más rico...


Qué alentador es saber que si nos pasa algo hay un avanzado puesto de intervención médica inmediata...

"Chinita tú, chinito yo; de culo bajo yo...", pues sí, mientras subíamos esta chinita, japonesita o lo que sea, asiática para no fallar, no se atrevía a bajar de otra forma más que de culo, ya os imagináis la risa de la gente, jejeje...

Las escaleras hacia el sol...

Un día le dije a Dani que la Torre Eiffel no me había impresionado, bien, pues esto sí que lo ha hecho.
Ése era el inicio del ascenso, del nuestro también.


La pirámide del sol a lo lejos, y la calzada de muertos a la derecha desde la pirámide de la luna.


Ya los he presentado antes, pero qué diablos. Gaby, Cristian y un servidor en una de nuestras pausas en el descenso (en la segunda planta, jajaja). Ellos eran mis dos guías los cuales tienen una gran tolerancia a mi presencia; si es que son más majos...

"Bueno, bonito y barato", os juro que me lo dijeron. La imagen, una figurilla que me llamó la atención.


A la bartola, la verdad es que no era como para huir del sol, pero se les veía tan cómodos...

Después de un rato llegué a la conclusión de que los teotihuacanos debían de usar calzado, no veas lo incómodo que era el suelo... Mi cara es de dios mío cómo brilla el sol cuando lo miro.

Esto fue una coña que nos traíamos. Es la niña con las antenas de pollo fotovoltáicas, jajajaja. La historia es larga, pero me hacía gracia colgarla.

Así es como ven los dioses las pirámides desde el cielo. Conclusión extraída mientras yacía sobre la pedregosa estructura de la pirámide de la luna.

La hostia, este asiático (he aprendido la lección) se parece al primo lejano asiático (bis) de Woody Allen.

Principio de megalomanía, y lo que te ríes.

Los únicos habitantes de Teotihuacan, unas pedazo de hormigas que te cagas las patas abajo. Y muerden las cabronas, a mi no me hicieron nada pero las jodías eran grandes a rabiar, hasta la fecha se llevan la palma.

Subiendo esta foto le he acabado poniendo un pseudo al tipo este que habéis visto antes en el vídeo, Rafiki; el muy cabrón se partía el culo por dentro (alguna sonrisilla se le escapó) mientras la gente se ponía a su lado para fotografiarse con él. Técnicamente lo que hacía era cargar su cuerpo de energía solar en la cima de la pirámide del sol, un tipo muy místico.

Yo absorbiendo energía (y haciendo el payaso), solidarizándome con mi amigo Rafiki, solo que casi llegando al nivel del suelo en una de nuestras paradas de rigor en el descenso.
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