domingo, 19 de junio de 2011

Hace un domingo cualquiera...

Hace ya un par de meses, un domingo, como hoy, iba a casa de mi amiga Hanni en pos de una comida de empanadas tabasqueñas (mmmm, con las de queso y azúcar...). Iba en bicicleta, cruzaba la condesa, era un domingo normal, los árboles verdes con sus agradecidas sombras, la gente paseando a sus perros, las familias paseando por Amsterdam (una avenida elíptica) y parques, vamos que un domingo normal. Pero algo dejó de serlo porque todo el mundo se detenía en el mismo punto y al pasar frente a ese punto, yo también me detuve. Todos tomaban fotos y yo, no podía ser menos y pese a que no llevaba mi cámara, saqué el móvil y retraté la escena:

Flipante, ¿eh?

Nadie sabe realmente lo que al semáforo le había pasado más que las suposiciones que cada uno se quisiera formular. Y ahora, esas formulaciones os las dejo a vosotros. Lo bueno de México es que cualquier cosa que os imaginéis, por remota o absurda que aparente ser, es posible. Así que, dejen volar su imaginación.

Estos retratos son típicos en los álbumes familiares en México, no os creáis ¿eh?

Ahora ya pueden seguir viendo el blog.
Pasen, pasen.

jueves, 16 de junio de 2011

El día que se cayó el cielo

Hace ya algunos meses, ocurrió en un sábado tarde, estábamos reunidos como es habitual la gente del PES, cuando, echando un partido, empezó a llover. Hasta ahí todo normal. Lo que sucedió es que empezó a granizar como si se cayera el cielo. Media hora de granizo intenso del tamaño de perdigones. Eso y las varias horas de lluvia convirtieron a la ciudad en un caos literal. Zonas en vías inundadas con más de dos metros de nivel, calles llenas de hojas arrancada por la fuerza del granizo en el suelo, placas de hielo en la calzada. En conclusión un desmadre. El desorden duró varios días. Un evento insólito. Muchos dijeron que era por el calentamiento global, otros que si era un vaticinio del fin del mundo, bueno, yo creo que fue consecuencia del estúpido calor que lleva haciendo desde hace unos meses. Ahí os dejo algunas fotos que tomé durante y después de la gran-granizada que tomé con el celular en casa de Nahuel.



¿Estuvo o no estuvo cabrón?