domingo, 16 de noviembre de 2008

Alameda de Tacubaya

Ayer sábado trabajé todo el día en un evento para la secretaría del desarrollo social, con pretensiones de reivindicar una rehabilitación de los espacios públicos urbanos pidiendo así más seguridad, y por otra parte exigir una igualdad de género. El evento llevaba como título: No violencia para la sana convivencia. Con ese telón de fondo se siguieron de forma ininterrumpida unas cinco actuaciones: la primera fue un teatro para niños con una obra que se titulaba Marinero que se fue a la mar por Fonambules, muy divertida la verdad. Después le siguieron varios cantautores, una jarocha y como colofón una marimba con un señor xilófono y muy fiestera.

Mi función en todo este asunto, aparte de echar una mano en lo que se pudiera (básicamente fue recoger), era dejar una memoria audiovisual del evento. Vamos que hablando en plata, hice de videocámara. Durante unas cuatro horas y media de las seis que duró el asunto.
El sitio del evento era la alameda de Tacubaya, que no es que fuera un sitio muy seguro, pero como estábamos con la delegación pues no hubo bronca.

La verdad es que el día fue muy cansado, pero mereció la pena, altas dosis de folclor, buen ambiente, risas, borrachos parlanchines y después bailarines (ya lo veréis), baile, y sandwiches de jamón y queso. En fin, que algo diferente y con causa social, ¿qué más se puede pedir?.

Os dejo como viene siendo habitual con un vídeo y un repertorio de imágenes.

video
La Marimba de Oaxaca, qué ritmo con un bajo, un xilófono y una batería.



Éste el fotógrafo y yo el cameraman.



El pirata miedoso y el escritor(a) que no sabía terminar cómo terminar sus historias.

La cantautora Margarita Cruz, Roberto a los timbales y Beto a la guitarra.

El debut como cantautor de Nemy.

Misael, cantautor y guitarra de grandes.

Una jarocha de Tlacotlalpan, buen ritmo, buenas letras y buen humor.

La Marimba de Oaxaca, ya sabéis de qué va.


Estos fueron los primeros, pero luego vinieron más.

La cara de esa mujer..., no sabría qué decir de ella, pero a mi se me hacía entrañable.
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